sábado, 21 de mayo de 2011

¿COMO PUDO TANTO AMOR, CABER EN UN SOLO CORAZÓN?


Si preguntásemos a los creyentes cuál ha sido la más bella historia de pureza y virginidad que ha producido nuestro planeta, estoy seguro de que una gran mayoría nos responderían sin dudar que la de María.

Y si les interrogásemos por la historia de la mujer que con mayor coraje ha soportado el dolor, pensaron en seguida en la Virgen de los Dolores.
Pero ya no serían muchos los que se acordasen de la fe de María si les pidiésemos el nombre del ser humano que más hondamente vivió su fe.
Y poquísimos o tal vez nadie nos presentaría la historia de María como la más honda historia de amor. Y es que se habla mucho de las virtudes de María, pero menos de la raíz amorosa de todas ellas.

Y, sin embargo, no conocemos historia de amor como la de María. Yo pienso incluso que si tuviera que escribir una «historia del amor», me limitaría a narrar la de María. Y que toda la vida de la Virgen podría contarse perfectamente desde la única clave del amor.
Un gran amor cuya plenitud empieza, asombrosamente, por un ancho vacío. Un vaciado de egoísmos. Porque la razón por la que los hombres no nos llenamos de amor es que estamos ya llenos de nosotros mismos. Como una tierra a la que la planta de nuestro propio orgullo le devorase todo su jugo, así no se puede sembrar en nuestras almas ningún otro árbol. Vivimos solo pensando en nuestras cosas que ni llegamos a enterarnos de que hay otros seres a los que hay que amar.
María pudo amar mucho y recibir mucho porque el centro de su alma estaba fuera de sí misma, por encima de su propia persona. No sabia muy bien lo que esperaba, pero era pura expectación. Ella no tenía más que hacer que mantener bien abiertas sus puertas. Era libre para amar porque era esclava. Podía recibir al Amor.
¿Cómo pudo tanto Amor caberle dentro? Jamás en ser humano alguno cupo tanto Amor. Jamás soñó nadie engendrar un Amor semejante. Y, sin embargo, «cabía» en ella. Porque el enorme Amor se había hecho pequeñito, bebé. ¡Un bebé-Dios, qué cosas! Y ella era madre en el sentido más literal de la palabra. Pero «tan» madre que parecía imposible. Tenía el cielo en su corazón y en su seno. Sólo Dios podía hacer realizable esa paradoja del infinito empequeñecido que la habitaba.
Y desde entonces su alma, más que llena de amor, lo estaba de vértigo. Toda vocación nos desborda, nos saca de nosotros mismos, tira del alma hacia arriba, nos aboca al riesgo. ¿Cómo no desgarró su alma?
No se hizo, claro, sin desgarramiento. Simeón le explica que siempre hay una espada en el horizonte, que el dolor es el crisol del amor. Y hay que empezar a amar de esa manera absurda que es huir en la noche porque este mundo empieza a no soportar al amor apenas ha nacido. Amar -ahora lo entiende María bien- no es una historia de besos y caricias, no son las dulces consolaciones del alma, no es una fogarata de entusiasmo enamorado; es luchar por aquello que se ama, dejándose tiras de alma en las aristas de la realidad.
Luego el amor se vuelve tragedia. ¿Puede decir que ha amado quien jamás ha sufrido por su amor? Santa María del amor hermoso es hermana gemela de Santa María del mayor dolor. Las cruces tienen una extraña tendencia a crecer en el corazón. Con la única diferencia de que en los corazones que aman esa cruz está llena y no vacía. Pero todas las cruces tienen sangre. Y todo amor se vive a contramuerte.
Por fortuna, ningún dolor es capaz de ahogar una esperanza verdadera. Y en la tarde de todos los sábados se junta al vacío de la soledad la plena luz de la esperanza. El amor es más fuerte que la muerte, cuanto más el Amor. El de María también es inmortal.
Y resucitará el domingo en el abrazo total, el amor sin eclipse de la mañana pascual. Porque sólo detrás de la muerte el amor está a salvo, definitivamente invencible, vuelto ya sólo luz.
Y luego, todavía el amor: «dedicarse» por toda la eternidad a ser madre de los hombres. María no se jubiló de la maternidad. Sigue engendrando, engendrándonos. Ejerce de madre, tal vez porque es lo único -¡lo único!- que sabe hacer. ¡Y qué bien lo hace!
 ¿Por qué entonces le pedimos que vuelva a nosotros esos sus ojos misericordiosos cuando sabemos que no tiene ojos sino para nosotros, Madre, Madre nuestra?

lunes, 16 de mayo de 2011

EL PODER DE DIOS NOS PROTEGE

A veces, las aves se juntan para espantar a cualquiera que se acerque a sus nidos. Las madres pueden hacer creer que están heridas para que los posibles atacantes se fijen en ellas y se alejen del pajarillo que acaba de volar del nido. De manera similar, los padres humanos hacen grandes sacrificios para proteger a sus hijos. 

Dios me protege siempre, porque soy Su hijo, creado a Su imagen y semejanza. Al elegir el amor en vez del temor, cocreo un mundo afable y lleno de promesa. 


Cuando me sienta vulnerable o solo, recuerdo aferrarme a la verdad de que nunca puedo estar separado del amor de Dios. 

Soy parte de Su amor. 
La protección poderosa de Dios está disponible para mí. 

A los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. —Juan 17:11


LA ESPIRITUALIDAD NOS CONDUCE A LA PAZ


Ser una persona espiritual, es caminar por la vía de la paz.
Solo la vía de la paz, nos conduce sin lugar a dudas hacia nuestro origen.
Nuestro origen, es nuestra verdad original y la encontramos en nuestro corazón.
Al encontrar el origen en nuestro corazón estamos aprendiendo el arte de la paz.
Al conocer el arte de la paz, estamos entrando a la cultura del amor, a la cultura del respeto, a la cultura de la reconciliación.
La antorcha de la paz se enciende en los lugares donde cada individuo obtiene conciencia de quien es  y del mundo en que le rodea.
Caminar por el mundo, haciendo la paz,  es nuestro propósito en esta nueva cultura.
Solo la paz nos puede dar un mundo mejor, solo con la paz, podemos construir un mundo mejor.
Los hombres que saben hacer la paz, son los seres que en verdad tienen conciencia del mundo en que vivimos y sus necesidades.
Necesidades que hasta hoy parece que se encuentran en el olvido.
Combatir la violencia con violencia no tiene ningún sentido.
Combatir la violencia con inteligencia es una prioridad en este nuevo mundo que se encuentra convulsionado por situaciones étnicas, culturales y económicas.
La inteligencia de la conciencia, es el amor expresándose en cada corazón y dando lo mejor para con sus hermanos.
Chocar fuerzas para obtener como resultado una paz ficticia no es la solución para resolver nuestros problemas.
Nuestra cultura se merece algo mucho mejor, que enfrentamientos entre hermanos.
Nuestra cultura se merece caminar por el camino de la espiritualidad.
La espiritualidad no es religiosidad, pero dentro de las religiones si puede haber espiritualidad.
La espiritualidad no tiene que ver con credos pero dentro en los credos si puede haber espiritualidad.
La espiritualidad no tiene que ver con rituales, pero las personas que practican los rituales si pueden ser espirituales.
La espiritualidad no tiene que ver con el manejo de energías, para sanar el cuerpo, pero los sanadores de cuerpos  si pueden ser espirituales.
La espiritualidad no tiene que ver con magia, ni con cuarzos, ni con talismanes.
La espiritualidad no tiene que ver con adivinaciones, ni con lectores de cartas, etc.
La espiritualidad es expresar nuestro corazón, desde la parte mas profunda.
La espiritualidad es una lucha, no contra mi hermano, si no contra mi mismo.
Dentro de cada uno de nosotros se encuentra el origen de todos nuestros sufrimientos, de todas nuestras desdichas, de todas nuestras frustraciones.
Y solo nosotros mismos tenemos la oportunidad extraordinaria de liberarnos de esas sombras que habitan desde hace mucho tiempo en nuestro interior.
Cuando sepamos lo que somos, estaremos en el camino de la paz.
Cuando  comencemos a conocernos en verdad, estaremos transitando por el camino de la espiritualidad.
Por que el camino de la espiritualidad es el mismo corazón en acción.
Caminar, amar, comprender, vivir la compasión y amarnos es la tarea para alcanzar nuestra propia realización espiritual.

¿HAS VISTO EL ROSTRO DE DIOS?


Si respondes que no entonces no lo has:
* Contemplado en un amanecer o un atardecer
* No lo has determinado al mirar el rostro o la sonrisa de un niño
* No lo has visto reflejado en el rocío de una rosa.
Has sentido a Dios?
Si respondes que no ,entonces no lo has advertido:
* Cuando tienes frío y los rayos de sol penetran en tus huesos
* Cual el viento se abraza a tu cuerpo
* Cuando el agua refresca tú sed
* Cuando un amigo te abraza en tu soledad
* Cuando tu corazón se complace en dar y no en recibir.
Has percibido a Dios? 
Si respondes que no, entonces no lo has percibido:
* Cuando se extiende fragancia de cientos de rosas
* Cuando el olor del mar se esparce por el aire al caminar en un atardecer
* Cuando respiras al despertar.
Has oído a Dios llorar?
Si respondes que no, entonces no lo has escuchado:
* Cuando un niño es agredido o abandonado
* Cuando lo olvidamos y le volvemos la espalda
* Cuando vivimos para el mundo y no para Él
* Cuando no lo amamos
* Cuando solo pensamos en El ocasionalmente por problemas o enfermedad
* Cuando tomamos malas decisiones y lo culpamos a Él de los malos resultados
* Cuando triunfamos y nos creemos igual que Él y fue Él quién hizo todo.
Has visto los ojos de Dios? 
Si respondes que no, entonces no lo has mirado:
* En la inmensidad de un cielo estrellado
* En la inocencia de un bebe.
Has escuchado la voz de Dios?
Si respondes que no, entonces no has querido escuchar:
* Tu conciencia cuando te resistes a oír la verdad sobre ti y tus pecados.
Has visto la creatividad de Dios?
Si respondes que no, piensa:
* Cuando unió el óvulo y un espermatozoide y te creo a tí.
Recuerda, Dios está en todas partes
Pero sobre todo en tu corazon.

DIOS ES EL DUEÑO DE TU VIDA, CONFIASELA

Aunque no escribas libros, eres el escritor de tu vida.
Aunque no seas Miguel Ángel, puedes hacer de tu vida una obra
maestra. 


Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras, tu existencia puede
transformarse en un film primoroso con Dios de productor.
Aunque cantes desafinado, tu existencia puede ser una linda canción,
que cualquier afamado compositor envidiaría. 


Aunque no entiendas de música, tu vida puede ser una magnífica
sinfonía que los clásicos respetarían.
Aunque no hayas estudiado en una escuela de comunicaciones tu vida
puede transformarse en un reportaje modelo. 


Aunque no tengas gran cultura puedes cultivar la sabiduría de la
caridad.
Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración.
Aunque tengas cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años, puedes ser
joven de espíritu. 


Aunque las arrugas ya marquen tu rostro, vale más tu belleza
interior.
Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu
rostro puede sonreír. 


Aunque tus manos conserven las cicatrices de los problemas y de las
incomprensiones, tus labios pueden agradecer.
Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón
para amar. 


Aunque no lo comprendas, en el cielo tienes reservado un lugar…
Todo, absolutamente todo… depende de tu confianza en Dios y de tu
empeño en SER digno hijo Suyo. Y esto, sólo se puede hacer a través
de Nuestro Señor Jesucristo. Su Hijo amado, perfecto y santo.
No te olvides de poner, CADA DÍA, tu vida en Sus manos.