jueves, 15 de agosto de 2013

NO TE AFERRES A LAS COSAS PASAJERAS




Desde la infancia, la sociedad nos ha hecho creer siempre que cuanto más cosas tengamos, mejor nos sentiremos. Nos educan en un sistema competitivo que dice que el que más consiga, será el que acabe triunfando. Pero la verdad es que lo importante no es tener más, sino ser más, ser más en conocimiento, ser más generoso, ser más bondadoso… En definitiva, ser más en virtudes. Si nos esforzamos en ser más, poco a poco, éste esfuerzo se convertirá en una actitud personal y será lo que verdaderamente nos llenará.
“Incluso teniendo cubiertas nuestras necesidades materiales, muchos nos sentimos perdidos y sin esperanza”.
                  
 La sociedad quiere que consumamos no que seamos felices, pero las personas quieren ser felices, entonces la sociedad convence a las personas de que el consumo les dará felicidad. Estas empresas no nos ven como personas, sino como consumidores, no tienen ningún interés en que despertemos de nuestro falso sueño. Al final muchos acabamos pensando que seremos más felices si consumimos más, no paramos de comprar cosas inútiles y pronto nos damos cuenta de que no nos llenan. Esto es una cadena en la que solo se benefician las empresas, está demostrado que el consumo sin límites no proporciona felicidad.

Tenemos más opciones y más posibilidades que nunca en donde elegir, pero no por eso vamos a ser más felices. Si nuestro nivel de conciencia no es elevado, no podremos elegir correctamente. Las decisiones que tomemos en el presente tendrán una clara repercusión más adelante, por eso es tan importante que elijamos conscientemente, con seguridad, y reflexionando, prestando mucha atención a nuestra intuición. Cuando descubrimos que nuestras elecciones son correctas, empezamos a confiar en nosotros mismos y a atender a nuestro interior a la hora de seguir tomando decisiones. De esta manera, muy pocas veces nos equivocaremos.

“La palabra elección será un fraude mientras la gente sólo elija lo que le han enseñado a elegir”                                             

 Con el dinero pasa lo mismo, no por tener más dinero vas a ser más feliz. Todos pensamos que si nos tocase la lotería, la vida sería mucho mejor. Pero aunque así ocurriese, la mayoría de veces volveríamos a nuestro estado emocional y a nuestro nivel de conciencia en muy poco tiempo.
 Podemos pensar lo contrario pero la realidad es que da igual como sea el impacto psicológico de un premio económico, ya que siempre será menor y menos duradero de lo que imaginamos. El cómo somos y cómo pensamos prevalecerá siempre, siempre volveremos a nuestro estado emocional común, el dinero no importará y solo puede hacernos más egoístas.
“Una de las maldiciones de la riqueza es que decepciona, ya que no proporciona lo que se esperaba”.                      
 El dinero puede comprar la felicidad cuando te permite pasar de la pobreza extrema a un estatus de clase media, pero no compra la felicidad cuando te permite pasar de la clase media a la clase alta y altera tu estado emocional y tu nivel de conciencia. El secreto del bienestar está en el equilibrio, todo lo que necesitas para ser feliz está dentro de ti, no en el exterior.

 Ten en cuenta que la felicidad es sólo una emoción, y como tal, tiene altibajos y se produce en determinadas situaciones. Cuando la sientas disfrútala, este estado de placentera alegría es transitorio y la mejor manera para conseguir sentirla cada vez más es cultivando nuestra mente y por supuesto nuestras necesidades.... Como ya sabes: No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.


“¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”

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